Definición de metas con el campeón olímpico de triple salto, Christian Taylor
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Las metas, ya sean grandes o pequeñas, pueden dar paso a una vida más feliz y el camino que recorremos para lograrlas puede marcar la diferencia.
Trabajar para conseguir algo que queremos (una meta) es algo importante para el ser humano. Puede que no siempre salga bien y que no siempre sea fácil, pero tener metas es parte de lo que hace que la vida sea buena. Nos da sentido y propósito al indicarnos la dirección en la que queremos ir y nos hace interesarnos, lo que es bueno para nuestra felicidad general.
Hace poco conversamos con el campeón olímpico de triple salto, Christian Taylor, quien compartió su enfoque y sus experiencias para definir metas al mismo tiempo que nos enseño su camino hacia los Juegos Olímpicos de París 2024.
Cuando se recuperó de su lesión, ¿qué plan estableció para emprender el camino a París 2024?
El tendón de Aquiles es muy importante para correr, pero lo es mucho más para saltar, por lo que al principio estaba la incertidumbre de ni siquiera saber si podría volver. Es uno de los tendones más importantes y necesarios para absorber y liberar energía en los saltos, así que esa fue la preocupación inicial. Entonces, fui muy sincero con los cirujanos y mi terapeuta y les dije que mi objetivo final era estar de vuelta para los Juegos Olímpicos de París 2024. Una vez que entendieron que no buscaba ningún método abreviado y que reconocí que sería un proceso largo, estuvieron de acuerdo y se entusiasmaron por mí. Desde allí, todo se trató de elaborar un programa de rehabilitación detallado paso a paso.
Se trata de hacerlo bien. Tengo que pensar hasta qué punto quiero arriesgarme a volver a lesionarme, lo que, básicamente, me alejaría del deporte. Es como el dicho de que si lo haces bien la primera vez, no tienes que volver a hacerlo. Esta es la mentalidad que tuvimos durante todo el programa de rehabilitación.
¿Han podido seguir el plan original o lo han adaptado desde entonces?
Aunque flexibilizamos el plan a propósito, definitivamente hay objetivos que tratamos de alcanzar, por ejemplo:
A los 3 meses, caminar sin muletas
A los 6 meses, caminar con mayor velocidad
La fluidez y la flexibilidad son muy importantes al momento de definir metas, ya que la vida puede estar llena de mucha incertidumbre. Puedes tener un plan, pero la vida puede poner un obstáculo y entonces se trata de cómo adaptarse. Descubrí que cuanto más flexible era mi plan, más positivo podía ser. Porque si no alcanzo mis objetivos según lo programado, puedo pensar en que al menos voy por el camino correcto. Me ayuda a tener una actitud más positiva, en lugar de sentirme derrotado.
¿Cómo ha sido este año hasta ahora? ¿Cómo se siente en este momento?
Ha sido increíble. Pero hubo momentos en los que estaba inseguro y sentía que me estaba estancando y que tal vez había alcanzado el umbral en el que esto era todo lo que mi cuerpo me iba a permitir hacer. Tengo una consejera con la que hablo todas las semanas, y me ha ayudado a reconocer que tenía que dejar de lado al antiguo Christian y aceptar que la composición es diferente ahora después de mi lesión. No siempre tengo que comparar, gasté demasiada energía mirando por el retrovisor lo que antes era capaz de hacer y ella me animó a mirar hacia delante: aceptar lo que soy, lo que puedo hacer en este momento y lo que creo que es posible. Solo cuando acepté eso, empecé a avanzar de nuevo.
¿Tiene más de un plan cuando define una meta?
Mi meta de ganar París 2024 es fija, pero mis objetivos no lo son. Para mí, el proceso para llegar ahí es un poco más flexible. Cuando no logro un objetivo, la ventaja que creo que tengo sobre la mayoría de mis competidores es mi mentalidad. No se trata de mi capacidad física, sino de cómo veo la competencia, mis motivaciones y cómo afronto los contratiempos. Esa es mi ventaja competitiva.
Soy humano y tengo momentos de derrota y decepción, pero no dejo que perduren. Lo comparo con el golf. Al golpear la pelota, la mayor parte del tiempo se va al bosque y me disgusta porque podía ver que era el tiro perfecto. Pero antes de llegar al próximo tiro, tengo que dejarlo pasar. Y esa es la misma mentalidad cuando se va por la vida. Hay que sentir las emociones, pero en algún momento hay que dejarlas ir y seguir adelante.
¿De dónde saca su mentalidad? ¿Ha tenido que aprender?
En realidad, creo que mi papá fue el que me la inculcó. Constantemente me decía que dejara pasar las cosas. En ese momento, era más joven y me resultaba frustrante, ya que este es mi mundo y sentía que él no lo comprendía. Pero me aseguró que fracasaría, que tendría decepciones, más que éxitos. Pero si se cargan esas decepciones, eso impedirá alcanzar el siguiente logro. Me lo dejó muy claro y no lo valoré hasta más tarde. Así que ahora soy como repelente al agua. Me golpea, lo siento y, luego, lo dejo pasar.
¿Qué tan involucrada está su familia, sus amigos y otros grupos de apoyo en su camino?
Mi red de apoyo es extremadamente fuerte. Son los hilos que me mantienen con los pies en la tierra y humilde cuando las cosas van muy bien y, si me siento mal, son los que me levantan y me recuerdan mis logros. Para mí, son fundamentales. Cuando se trata de fijar metas, a medida que me hago mayor, tengo la libertad de explorar y hacer mi propias cosas. Pero desde muy pequeño, mis padres fueron los que me inculcaron que debía luchar siempre por ser el mejor.
En todo lo que he hecho en la vida, siempre me han incentivado a investigar para asegurarme de que sé lo que estoy haciendo y así poder hacerlo con excelencia. Plantaron estas semillas desde una edad temprana y solo después me di cuenta de que mi ética de trabajo y mi mentalidad eran diferentes a las de mis competidores debido a estos valores. Estoy muy agradecido por mis padres. Son los que me sostienen en momentos de altos y bajos, y me empujan cuando lo necesito.
¿Su mentalidad ha cambiado con los años?
Sí. Comencé con la consejera justo antes de la pandemia, por lo que en sí fue un paso de madurez: comprender la importancia de la salud mental y cuidar de mí mismo. Cuando eres más joven, te sientes casi invencible. A medida que maduras, reconoces la importancia del cuidado personal y, cuando se trata del deporte, el aumento en el tiempo de recuperación y las consecuencias. Y esto va más allá de mí, ahora pienso en mi esposa y en mi familia cuando tomo decisiones. Mi mentalidad es algo que sigue desarrollándose.
¿Cómo se mantiene motivado?
Los niños con los que trabajo. Desde 2014 trabajo con una organización sin fines de lucro, Classroom Champions, lo que me permite apoyar a niños de zonas con menos recursos económicos y con problemas. En los juegos de Londres 2012, logré mi objetivo de vida y me sentí muy orgulloso del momento. Pero cuando me subí al podio con el himno nacional sonando, se sentí un poco solo y supe que tenía que encontrar algo más. Mi familia estaba en las gradas, así que sentí que todas las personas a las que creía representar seguían siendo bastante distantes. Conversé con mi representante y hablamos sobre cómo podía perseguir el récord mundial, pero para mí eso no parecía suficiente.
Necesitaba un sentimiento de conexión y fue entonces cuando mi representante sugirió ser mentor y trabajar con niños. Pensé que sería un desafío debido a que viajo mucho, pero Classroom Champions es un programa de tutoría en línea que trabaja con estudiantes y profesores de todo Estados Unidos. Al principio, tuve dos clases y me enamoré del impacto que puedo tener en la vida de alguien. Sentí que mi entrenamiento tenía un propósito y que realmente podía marcar la diferencia en este camino trabajando con muchas personas. Mi carrera ya no se trata solo de mí, se trata de lo que puedo entregarles y viceversa. Me encanta la sencillez que aportan los niños y cuando me siento mal son un recordatorio constante de que no hay que pensar tanto las cosas.
Por eso, cuando subí al podio en Río, lloré y estaba lleno de emociones. No fue por ese logro específico, fue por los niños que me observaron en los últimos cuatro años y me inspiraron.
¿Qué habilidades son clave para lograr una meta específica?
Diría que la perseverancia y la resiliencia. Siempre hablo de aceptar los fracasos y contratiempos. Se trata de verlos como oportunidades de aprendizaje para la próxima vez. He perdido muchas competencias, pero nadie las recuerda porque cuando necesité ganar, lo hice. Fue la resiliencia que mostré y nunca me rendí. Y tener a las personas adecuadas a tu alrededor es clave para ayudarte a alcanzar el sueño.
¿Celebra las pequeñas victorias?
Absolutamente. Estoy agradecido de despertar cada día y cuando se trata del atletismo, a medida que me hago mayor, las cosas que habría dado por sentadas hace 10 años hoy las celebro. Después de la lesión, fue muy importante celebrar cada pequeño objetivo e hito que logré, porque también existía la posibilidad de que no hubiera sido así.
¿Se desconecta de las competencias cuando está fuera de temporada?
Diría que, probablemente, durante tres semanas todavía todo está muy fresco. Mientras duermo por la noche, sigo reflexionando sobre lo que podría haber hecho mejor. ¿Podría haber dormido un poco más? ¿Debería haber hecho esa parada adicional en el camino? ¿Qué le di a mis competidores libremente? Todas esas cosas que podrían haber contribuido. Siempre hago referencia a mejorar en un 1 % porque, en última instancia, eso es lo que buscamos. Si mejoramos en un 1 % entonces podemos sentirnos orgullosos.
Pero, básicamente, se trata de ser capaz de llegar al final y reflexionar sobre haberlo dado todo, ya que somos nuestro mayor juez. Tomo notas para poder reflexionar el año que viene y tener en cuenta esas áreas de mejora. Un contratiempo es un desperdicio si no se aprende de él. Después de tener ese momento de reflexión en las primeras tres semanas, me desconecto.
¿Cuánto de su éxito diría que se debe a su mentalidad y no a su talento natural?
Siempre he considerado que mis éxitos se deben a mi mentalidad. Si estoy en una sala llena de atletas, miraría a mi alrededor y diría que no se trata de tener más talento, sino de qué es lo que me motiva. Siempre miro a alguien a los ojos para descubrir cuánta motivación tienen. Si descubro su motivación, puedo averiguar cuánto están dispuestos a luchar. Es un juego psicológico, así que diría que mi éxito se debe en un 100 % a mi mentalidad.
¿Qué consejo le daría a alguien que está trabajando para cumplir una meta en estos momentos?
Diría que al definir una meta, estén dispuestos a ser audaces y a soñar a lo grande. Es fácil ir por lo seguro. Sea cual sea la meta, la actitud de resiliencia consiste en encontrar una forma de seguir adelante y encontrar una motivación que sea más fuerte que la adversidad a la que se puede enfrentar. Cambia con cada objetivo y cada temporada, pero hay que encontrarla. Ponerla como prioridad en la mente para que sea el foco de atención.
Sin importar si el esfuerzo es para lograr una meta relacionada con los deportes, la salud, el trabajo o simplemente para encontrar un equilibrio en la vida, el pensamiento detrás de la definición de la meta es algo que puede traducirse para todos. Como dijo Christian, todo se trata de su mentalidad.
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