30
Septiembre
2020
|
10:07
Europe/Amsterdam

No analice en exceso lo que come

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Tiempo de lectura: 3 minutos

Cuando se sienta a comer, ¿qué ve?¿Algo delicioso? ¿Algo necesario para llegar a su siguiente comida? ¿Algo para disfrutar? ¿Una mezcla de números o un desglose científico?

Para quienes se preocupan por la salud, uno de los grandes beneficios de la edad moderna es que podemos disfrutar de acceso ilimitado a la información y los recursos para apoyarnos a medida que desarrollamos una comprensión personal de lo que cada uno de nosotros puede hacer para llevar una vida más saludable.1

Cuando se trata de lo que comemos en particular, la abundancia de información que nos dice lo que debemos, o no debemos, comer o beber se ha vuelto muy compleja. Si está dispuesto a darse el tiempo y realiza una investigación, encontrará una cantidad infinita de dietas y regímenes, la mayoría de los cuales sitúan la pérdida de peso como prioridad, pero muchos más que sugieren varios otros beneficios, como el aumento de la energía, la atención, un mejor metabolismo… y así sucesivamente.

Entonces, ¿no es eso algo bueno? Mientras más nos eduquemos acerca de nuestros alimentos, mejores serán las decisiones que podemos tomar sobre lo que debemos comer y cómo podemos ser más saludables en esas opciones.

Sí, en términos generales, es cierto. Pero tenga en cuenta lo siguiente: si prestamos tanta atención a nuestras ingestas, ¿podríamos desarrollar un comportamiento negativo?

Quizás cuando mire esa comida, se encontrará pensando en todo lo que hay en el plato, calificará los alimentos en términos de contenido graso, si son procesados o si tienen mucha azúcar…

¿Todo ese análisis está bien para usted?

Hacer un cambio positivo en la forma de comer es algo individual para cada uno de nosotros. El hecho de que requiere fuerza de voluntad es cierto para todos nosotros.

La fuerza de voluntad es algo bueno; tomar sus propias medidas para mejorar su salud y estilo de vida es un acto inspirador; el solo hecho de tomar la decisión de reducir comidas rápidas, por ejemplo, o aumentar las cantidades de alimentos integrales en su dieta, son acciones positivas por las que debería sentirse satisfecho.

Pero cuando las personas adoptan una disciplina severa y poco flexible y que les exige vivir una vida radicalmente diferente, entonces, existe un potencial de preocupación.

Algunas intenciones equivocadas sobre ese tipo de escala a veces pueden dar lugar a malos resultados. La ansiedad de aceptar invitaciones a cenar en caso de que el anfitrión ponga algo poco saludable en la receta; volverse muy quisquilloso con la pureza de los alimentos o quitar un grupo entero de alimentos.

Para otros, se trata del control. A diario recibimos mucha información sobre todas las prácticas poco saludables y las tentaciones de la vida moderna; una de las pocas cosas que podemos controlar es lo que comemos, cuando escuchamos esas advertencias, sentimos que tenemos el control de su impacto en nosotros a través de nuestra dieta.

En la historia reciente, este fenómeno ha captado mucha atención, con escuelas de pensamiento que sugieren que este tipo de análisis excesivo, que se caracteriza por una fijación en el control de los alimentos, puede ser más dañino que saludable. Las personas que se obsesionan con su ingesta de alimentos hasta ese punto están, en el mejor de los casos, preocupados por la comida o, en el peor de los casos, privándose de nutrientes importantes para sus cuerpos en nombre de la “dieta”.

En realidad solo algunas personas se ven afectadas a ese extremo, pero si se puede ver cómo la “alimentación saludable” en realidad podría transformarse en una actitud compulsiva de un modo que pocos de nosotros llegaríamos a considerar.

Coma bien, no se guíe solo por las cifras

Descomponer los alimentos en varios números y porcentajes quitará todo el disfrute de lo que es una parte muy importante de nuestra vida cotidiana. Definitivamente, hay motivos para pensar en lo que come.  Pero quizás tome el enfoque educado en el desarrollo de una visión fundamentada.

Por ejemplo, es bueno entender que los alimentos procesados, a menudo, fueron despojados de los nutrientes para prolongar su vida útil, o que sus sabores se mejoraron con aditivos. Cuando pueda, intente comprar alimentos cultivados orgánicamente, o productos que no estén llenos de ingredientes artificiales. Idealmente, una buena dieta básica debería ser rica en frutas orgánicas, verduras, frutos secos, semillas, huevos de gallinas libres, pescado fresco y carnes magras orgánicas.

Aplicar el conocimiento de las mejores fuentes alimenticias y crear un equilibrio que se adapte a usted es un gran enfoque; no es necesario que sea una doctrina que rija su vida. Hay un potencial ilimitado para preparar nuevas comidas y combinaciones que pueden satisfacer tanto su estómago como su curiosidad, si usa un poco de imaginación y tiene tiempo para hacerlo, ¡por supuesto!

Con equilibrio, disfrutar de la comida que nos encanta no es algo por lo que haya que preocuparse. Un poco de chocolate, vino, sus deliciosos platos favoritos, está bien seguir disfrutando de estas cosas junto con cambios positivos y moderados a su dieta general.

Comer bien2 nos ofrece mucho más que solo una descomposición física de nuestros alimentos. Deleitarnos, disfrutar y ser creativos con nuestra comida, todo eso forma parte de un enfoque holístico saludable. Para lograr un equilibrio ideal, esto nunca debe tratarse de llevar la “dieta perfecta”.

  1. https://www.sciencedirect.com/topics/chemistry/food-analysis []
  2. https://www.nhs.uk/live-well/eat-well/ []

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